Los juegos y juguetes

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El juego y el juguete son elementos consustanciales a la infancia y nadie se cuestiona ni pone en duda la importancia de los mismos para el desarrollo psicológico de las niñas y los niños. Pero, ¿todo juego y juguete tiene efectos positivos en el desarrollo? Es posible que en este sentido existan tanto en la familia como en el profesorado una serie de prejuicios e ideas preconcebidas que no están en consonancia con las actuales teorÃas psicológicas sobre los procesos de enseñanza/aprendizaje.
Comencemos por el juego. Muchas familias piensan, y una gran parte del profesorado también, que la escuela es un lugar de trabajo donde se va aprender algo que supone siempre un esfuerzo y pocas veces un placer, y que el juego es una actividad que debe estar excluida de las actividades escolares; mientras que lo lúdico debe representar la mayor parte de los intereses ajenos a la escuela. Esta concepción dicotómica de escuela como trabajo y la calle como diversión hace que la gran mayorÃa de nuestras/os escolares consideren el perÃodo escolar como un mal necesario que deben soportar estoicamente con una cierta resignación.
Sin embargo, no toda expresión libre es positiva en si misma ni la escuela tiene la patente del aprendizaje. Como muestra analicemos la situación en los patios escolares. ¿Qué actividades se realizan durante el recreo? ¿Quienes ocupan la mayorÃa de los espacios? ¿Se permite una relación igualitaria entre las niñas y los niños? O el contrario, ¿nos encontramos ante una representación en miniatura de nuestra sociedad donde afloran los aspectos competitivos, agresivos y sexistas que nuestras chicas y chicos ven reproducir hasta la saciedad todos los dÃas? Quizás el profesorado y las asociaciones de madres y padres debieran plantearse la ocupación de los espacios en la escuela y proponer otra serie de actividades donde las/los escolares interactuasen de manera más equitativa y gratificante. Desde estas lÃneas proponemos que el juego, ya sea una mera descarga de tensiones o sea un juego dirigido, evite la competividad exacerbada, no fomente la agresividad y facilite las relaciones entre niñas y niños.










