La educación: clave en la equidad de género

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1996 |
Perspectiva de género para el desarrollo humano* es un libro de reciente aparición y que forma parte de los esfuerzos de académicos de la Red de Posgrados en Educación para incidir en la polÃtica pública educativa del paÃs. El libro tiene cuatro capÃtulos dedicados especÃficamente a la educación en Mexico y al papel de las y los docentes en la creación de una escuela sin discriminaciones.
Perspectiva de género para el desarrollo humano* es un libro de reciente aparición y que forma parte de los esfuerzos de académicos de la Red de Posgrados en Educación para incidir en la polÃtica pública educativa del paÃs desde la investigación, la reflexión y la propuesta.
Este tÃtulo en particular, que fue coordinado por Ruth Perales Ponce, contiene siete textos sobre educación y género, y su perspectiva conjunta dos elementos complementarios y urgentes para afrontar los retos educativos de este nuevo siglo: el desarrollo social pero con una cara humana que incorpore a mujeres y hombres y cristalice la soñada humanidad en equidad.
La enorme diferencia y valÃa de este trabajo es que a través del análisis y el estudio especÃfico de algunas áreas de la educación replantea la urgencia de la mirada desde el género, temática y enfoque que desde la última década se ha incorporado en el discurso público y significa reconocer la diferencia cultural, social, polÃtica y económica de ser mujer u hombre en sociedades como la nuestra más allá de capacidades y talentos, y si a esto se le suma un concepto que fortalece la genuina aspiración de las mujeres de ser incorporadas en mejores condiciones como el de desarrollo humano esto se vuelve un verdadero hito.
Bajo el amparo de perspectiva de género y desarrollo humano este cuaderno representa mucho más que el trabajo de investigación, reflexión y propuesta de ocho profesionales de la educación; significa la develación de una realidad apremiante: si no se establecen polÃticas y medidas especÃficas para abatir la exclusión y abatimiento no hay esperanza real de alcanzar el desarrollo humano en su justa dimensión, se seguirán implementando medidas parciales y quedando en la mera aspiración el desarrollo social equilibrado e integral, porque la mitad de la humanidad, las mujeres, seguimos viviendo en condiciones que limitan nuestras potencialidades y capacidades a los juicios y prejuicios biologicistas.
Revisando uno a uno los capÃtulos, este enfoque se confirma con la documentación y el análisis. El primer artÃculo de Dora Inés Munevar y Martha Torres Baquero, titulado El cambio social y los alcances del enfoque de género del desarrollo humano , revisan y develan cómo el concepto de desarrollo se inscribe en un tiempo y un espacio que implican una ideologÃa pero también en filosofÃas y polÃticas económicas concretas, pero que lejos han estado y están del verdadero desarrollo humano, es decir, de los individuos.
En la actualidad, estas autoras, critican, por ejemplo, el planteamiento neoliberal que se centra sólo en la consecución de las metas materiales. No obstante destacan cómo hoy, a éste se suma la mirada de los movimientos sociales y particularmente del feminismo que propone un desarrollo alternativo que idealmente promueve y permite el desarrollo de la sociedad, en general, y de la persona, en particular, "para ser y para hacer".
Los siguientes cuatro tÃtulos plantean aspectos de la educación que van desde la propuesta de un modelo para educar, la formación docente y la enseñanza educativa diferenciada entre niñas y niños hasta el análisis y repaso de lo que ha sido y es la investigación sobre la educación en nuestro paÃs.
Marta Leticia Villaseñor GarcÃa es la autora del primero de este cuarteto de capÃtulos: La perspectiva de género en educación: modelo para el desarrollo humano donde plantea claramente y desde el principio que la "educación ha de ayudarnos a vivir mejor dado que su quehacer es generar condiciones psicosociales adecuadas para promover el desarrollo personal en sus diferentes dimensiones. Uno de nuestros retos, como educadores y educadoras, es encontrar los modos concretos de hacer realidad este propósito y ubicar a los diferente contenidos en relación con ellos."
Ann Lovering Don y Gabriela Sierra GarcÃa de Quevedo, son los responsables de El desarrollo humano y la formación docente desde la perspectiva de género , ellas plantean que la perspectiva de género es "un organizador de nuestro mundo social y personal, (nos dota de) la posibilidad de transformar las relaciones personales, sociales y profesionales como docentes", teniendo como eje de acción la formación de actitudes de las y los docentes, revisando y redefiniendo el currÃculo oculto e integrando a las alumnas y alumnos desde otra valoración y actitudes.
Ruth Perales Ponce plantea en La educación como factor de desarrollo humano en las niñas y niños , que no obstante esta afirmación parece obvia, "lo obvio no necesariamente sucede y menos aun tratándose de un proceso que involucra no sólo la voluntad de quien asiste a la escuela, sino de las condiciones en las que se otorga y las acciones que se desarrollan en la misma para que se considere que cumple esta condición."
Este planteamiento surgió de un trabajo de campo que incorporó la entrevista abierta de veintidós docentes, de los cuales diecinueve fueron mujeres y tres hombres; tanto de escuelas públicas como privadas. A través de éstas se constató que "las y los docentes fomentan y preservan los estereotipos de género, puesto que sus concepciones, creencias y valores develaron algunas caracterÃsticas concedidas tradicionalmente a las mujeres y hombres: a las niñas se les engloba en el ámbito emocional y los afectos, por tanto se esperan que sean delicadas, tiernas, dependientes, subjetivas, sobreprotectoras, mientras que a los niños se les identifica en el ámbito del poder y lo racional, por lo que deben ser inteligentes, independientes, tomadores de decisiones y fuertes. Condición que impide a las niñas y niños educarse en igualdad de oportunidades cuando se les forma desde la diferencia no como un elemento de crecimiento, sino como la distinción que los coloca en situación de desventaja."
El cuarto y último de los artÃculos sobre educación es de MarÃa Elena Mora Oropeza, La perspectiva de género en la investigación educativa en México, y hace un recorrido sobre los trabajos de investigación en nuestro paÃs e identifica que es a partir de fines de los ochenta y principio de los noventa como empieza a surgir este filón de conocimiento. Sin embargo, encuentra que la mayor parte de los trabajos revisados son ensayos o reflexiones personales, lo que revela que son producto de la voluntad personal de las autoras (porque la mayorÃa son investigadoras) y que la investigación sobre género no está legitimada institucionalmente, problema que en nada beneficia el objetivo de desmontar los estereotipos sexistas que prevalecen en la educación.
El penúltimo trabajo, Acerca del futuro de las mujeres "sujeto-de-desarrollo , es de Magdalena Villareal MartÃnez, ella plantea que a pesar de que el asunto de las desigualdades de género cada vez es más reconocido como relevante en las polÃticas públicas, su abordaje es superficial y equivocado porque la clasificación de mujer pobre" condena a sus portadoras a un estatus de subordinación, vulnerabilidad e impotencia, e imposibilita una participación adecuada en la reconstrucción de sus vidas. Es decir, se les disocia de su poder como personas hablando de talentos y capital cultural, lo que impacta en "discursos huecos, construidos, en el mejor de los casos con base en buenos pero ingenuos deseos".
El último artÃculo de Ruth Perales Ponce, es una entrevista a Gabriela Delgado Ballesteros, titulada Tener perspectiva de género es cuestionarse la propia vida , y como bien resume el tÃtulo, la especialista considera que "en tanto una mujer no se cuestiones sus propios estados y condiciones al vivir en una sociedad que se caracteriza por la misoginia, la discriminación y el sexismo, no puede asumir la responsabilidad por la lucha por los derechos de las mujeres y el feminismo es el que permite asumir una posición polÃtica de transgresión para la transformación. Esto, en la perspectiva del desarrollo humano, se traduce en entender la diferencia de los seres humanos pero con los mismos derechos a una vida digna, plena y placentera, y al bienestar social, cultural y económico."
Siete artÃculos, siete miradas coincidentes sobre la importancia del cómo educar para la equidad desde el desarrollo humano.
Perspectiva de género para el desarrollo humano
Ruth C. Perales Ponce. Coordinadora. Red de Posgrados en Educación A.C.
COECYTJAL. México, 2010.










